sábado 7 de enero de 2012

Nostalgia, el sonido dulce de un adiós.

Creía que nunca más sonreiría, pero esa mañana me sorprendió, agarró mi mano mientras cocinaba, la sitúo en su corazón, un corazón que latía más rápido de lo avitual y con su otra mano agarró mi mandíbula para que la mirará a los ojos; lloraba y de la nada su sonrisa volvía a nacer, aquella sonrisa que nos regaló tantos momentos perfectos y llenos de felicidad cerca de sus carcajadas.

Su belleza volvió a aparecer ante mis ojos, como un autentico regalo que desapareció en segundos; se acercó a mi y con un poco de temor en mi cuerpo y con un impulso tan humano como es el temblor, murmuró:

"Ahora qué sé que existes y que has sabido amarme y odiarme, desearme y desterrarme, que has estado cerca de mi en estos malos momentos, sé que te quiero y ya podemos descansar ambos, me marcho..."

Se alejó en silencio, pero fui incapaz de mover un dedo, se marchó, no dejó nada de ella en ningún rincón y descubrí que quien ansiaba volver a sonreír era yo mismo.

Nostalgia, ¿cuando regresarás? extraño los latidos de tu dulce corazón.